Dr. Mariano F. Oromendia

 

Hace 17 años, al estrenar matrícula de abogado, comencé a interiorizarme en el tema del cobro de honorarios periciales.

Dos peritos muy cercanos me encomendaron los primeros expedientes.

En un principio fue todo aprendizaje y “lucha”, pero con el tiempo, a medida que iba avanzando en la profesión, esta actividad se convirtió en mi “hobby”, entendiéndose por tal una actividad que nos gusta hacer y nos da satisfacciones, pero no es la principal.

En un primer momento, con pocos clientes, era un trabajo que complementaba al resto de mi labor de abogado, pero el tiempo fue pasando, los clientes aumentando, la confianza también creciendo y decidí darle al cobro judicial de honorarios la importancia que se merece y convertirla en una importante área de mi Estudio Jurídico.

Motivó en gran parte dicha decisión, que la amplia interacción que tenía con los peritos judiciales me mostraba una y otra vez el inmenso tiempo y esfuerzo que ellos dedicaban a cuestiones judiciales que son ajenas al expertise de sus profesiones. Cuestiones que les quitaban un valiosísimo tiempo que podrían invertir en las pericias propiamente dichas o directamente en sus profesiones.

Así se fueron sumando contadores, médicos, odontólogos, psicólogos, psiquiatras, ingenieros y arquitectos. Con todos ellos tenemos una excelente relación en la que estoy orgulloso de poder colaborar para que hagan de sus respectivas profesiones algo más rentable.

Ante cualquier consulta me pueden contactar haciendo click aquí.

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