Mar 252014
 

Hoy, si me permiten, me voy a apartar un poco de la temática específica que me compete -honorarios periciales- para comentar un tema que entiendo es también importante.

Peritos y abogados somos profesionales. Esto significa que contamos con la ventaja de poseer conocimientos específicos que podemos utilizar para ayudar a otros y al mismo tiempo servirnos de sustento.

Pero esa ventaja/obligación que asumimos con nuestras profesiones, no se agota en si misma: requiere estar acompañada de la ética. Porque de esa manera demostramos que somos capaces de manejarnos de manera transparente, lo que garantiza que nos pueden tener confianza, redundando ésto en un beneficio mutuo: tanto para el cliente (en mi caso el perito) que se asegura que cuenta con un profesional que hará todo a su alcance para llevar a delante la gestión encomendada,  como para nosotros mismos que contaremos con la tranquilidad de estar trabajando para alguien que nos merece toda la confianza.

Pienso que la ética se practica y se demuestra en el día a día. Una persona que no se maneja en estos términos, ¿qué seguridad puede ofrecer a sus pacientes/clientes de que le solucionará el problema de manera confiable?

O dicho de otra forma: creo que es necesario ser ético y transparente en todo momento aún con personas con las que interactuamos y que nos están conociendo porque qué valor podemos ofrecerles a estas personas si no es uno tan básico como la ética.

Aún cuando no haya posibilidades de que quienes nos observan vayan a contratarnos. Muy posiblemente ellos serán, basados en nuestra actitud, quienes nos deriven a otros que sí nos necesiten.

Se preguntarán qué me movió a reflexionar sobre todo esto.

Hace unos días una perito que me conoce de un grupo de Facebook en el que me encanta interactuar, me consultó sobre mi forma de trabajo y honorarios en forma privada.

Lógicamente le pasé toda la info porque entendí que estaba interesada en mis servicios, ya que de esa forma me pidió la información y momentos más tarde recibí por error un e-mail de ella dirigido en realidad a su padre abogado en el que le indicaba: “Pa, acá está la respuesta de tu colega sobre sus honorarios.

Como mi forma de trabajo no es ningun secreto y además esta misma perito publicó momentos más tarde en el mismo grupo de Facebook una publicidad de su padre ofreciendo un servicio similar al que yo ofrezco, en el que figuraba el mail de mi colega, les envié un mail a ambos para que la información llegara a su padre directamente de la fuente, que es quien evidentemente la estaba necesitando.

Hasta aquí la anécdota, que a mi me sirvió mucho para reflexionar sobre el tema y ver qué bueno es ser ético tanto con clientes/pacientes como con colegas y no solo aparentarlo. Y cómo nos beneficia desde todo punto de vista, pero sobre todo desde lo personal ya que es una oportunidad única de demostrar, o no, nuestro don de gente. Está en cada uno aprovecharla.

Los saludo cordialmente y gracias por permitirme esta reflexión.

¡Seguimos avanzando!